La mejor cámara para fotografía de viajes no existe.


Los fotógrafos, en general, seamos o no Fotógrafos de Viajes, estamos enfermos.

 

O lo hemos estado alguna vez.

 

Sí, sí. No me mires con esa cara. Sé muy bien lo que digo.

 

¿Has oído hablar alguna vez del G.A.S.? Estas siglas son el acrónimo de “Gear Accumulation Syndrome” que en inglés significa algo así como “Síndrome de Acumulación de Equipo”.

 

Yo lo he sufrido. Mírame a los ojos y dime que tú no. Atrévete.

 

Seguro que alguna vez has tenido esa sensación de que el equipo que tienes nunca es lo suficientemente bueno. Porque tu cámara no enfoca lo suficientemente rápido. Porque tu objetivo no es lo suficientemente nítido.

 

Y en ese momento empieza la búsqueda.

 

Una caza y captura que te lleva hasta los rincones más remotos. Pero no del mundo. De internet.

 

Empiezas a leer un montón de reseñas, ver mogollón de vídeos en YouTube y a bucear por los foros de usuarios buscando.

 

¿El qué?

 

¿La mejor cámara para Fotografía de Viajes?

 

Seguramente te sorprenderá que haya puesto el título entre signos de interrogación.

 

Aunque, si me conoces un poco tras haber leído los anteriores artículos, o mucho si escuchas “Destino Sifakka”, no deberías haberte sorprendido.

 

Y el motivo de esos signos de interrogación es muy sencillo: la mejor cámara para Fotografía de Viajes no existe.

 

No.

 

Y el que te diga lo contrario, miente.

 

Disculpa que sea tan cruda pero elegir una cámara es una decisión súper personal.

 

Y es complicada, claro. Hoy en día hay tantas y tan buenas cámaras de todas las marcas… La típica pregunta de si “¿será lo suficientemente buena?” se ha vuelto completamente obsoleta.

 

Con tanto dónde elegir, comienzan las dudas. Y por mucho que recurras a fuentes de información fiables, como por ejemplo Photolari (una de mis favoritas), leas 148 reseñas y una serie de gurús te recomienden su “mejor cámara para Fotografía de Viajes”, al final quien tiene la última palabra eres tú.

 

No sé si estarás de acuerdo con ella o no, pero desde que hace unos años leí esa premisa de que “la mejor cámara es la que llevas siempre contigo” la he convertido en mi mantra. Y aún hoy sigue siéndolo.

 

Pero con algo tendrás que hacer fotos ¿no?

 

Existen otras consideraciones que tendrás que tener en cuenta al elegir una cámara. Por supuesto.

 

Pero, verás, si sabes de antemano que necesitas ciertas prestaciones ya has avanzado bastante camino. Sabes por qué las necesitas.

 

Pregúntate por qué eliges esa cámara y no otra.

 

  • ¿Qué tipo de Fotografía te gusta? ¿De calle como a Jota? ¿Nocturna como a Mario?
  • ¿Prefieres que tenga visor electrónico e histograma interactivo?
  • ¿Necesitas que se comporte como una campeona a ISOs altos?

 

Este tipo de preguntas, por ejemplo, te harán elegir una u otra cámara.

 

Y si no tienes ni idea de tus necesidades, si no tienes una lista de imprescindibles, es porque no te hace falta nada de eso.

 

Así es que mientras muchos friquis (con todos mis respetos, oiga, que yo también soy friqui para muchas cosas) están discutiendo en un grupo de Facebook sobre el último modelo, tú estarás por ahí haciendo fotos.

 

Pero no con cualquier cámara, las harás con una que te permita centrarte en las cosas que en última instancia son realmente importantes a la hora de hacer fotografías: estar ahí, ver de otra forma, tomar decisiones creativas sobre la interpretación de esa escena y encontrar la mejor forma de expresar lo que te ha llamado la atención.

 

No dejes que la elección de tu cámara, sin importar lo grande, resultona o de tal o cual marca se interponga en tu camino.

 

No alimentes tu ego

 

Tengo la sensación de que gran parte de los dogmas que nos venden a los fotógrafos no sirve para mejorar nuestra Fotografía de Viajes. Sirve para acrecentar nuestro ego. Y eso es precisamente lo contrario de lo que necesitamos.

 

Llevo años escuchando maravillas del Nikon 85mm f/1.4 G. Y seguramente será un objetivo fantástico. Pero es tremendamente caro y pesado.

 

La mayoría no lo necesitamos y la mayoría somos capaces de hacer mejores fotos sin él. Pero es una pasada. Y cualquiera que te vea cargando eso en la espalda pensará que molas mucho.

 

¿En serio? ¿Molas mucho?

 

¿De eso es de lo que se trata? ¿De molar?

 

¿No habíamos quedado en que lo querías era captar mejores imágenes?

 

Sólo lo conseguirás si dejas de preocuparte por tí mismo y lo que dirán los demás de ti. Si lo que quieres es impresionar al resto, enseña tus fotografías y no esa pesada mochila llena de objetivos que usas de Pascuas a Ramos.

 

Lo más valioso que puedes incorporar a tu Fotografía de Viajes no se puede comprar en Amazon, ni en ninguna tienda de fotografía. Curiosidad, paciencia, voluntad de emplear tiempo y esfuerzo, capacidad de frustración, anticipación, ojo fotográfico. La habilidad de contar una historia, expresar una emoción o contar la cruda realidad.

 

Y también harás mejores fotos si dedicas más tiempo a estudiar a los maestros de la fotografía, de la pintura o de cualquier otra forma de expresión visual y a aprender su oficio. Deja de consultar compulsivamente la sección de novedades de los principales blogs de fotografía.

 

Céntrate en las fotos, no en el equipo

 

Porque cuanto antes bases tu forma de entender la Fotografía de Viajes en las fotos quieres hacer y no en la cámara o en su configuración, mejor.

 

Harás mejores fotos si eres capaz de acercarte la cámara al ojo y no quitar la vista del visor. Lo conseguirás si no tienes que pensar conscientemente “Uf, tengo que cerrar la apertura ¿qué rueda tengo que girar? Ay no, que esa es la del ISO. Mierda, acabo de cambiar el balance de blancos… Oh, vaya, ese momento mágico se ha esfumado. Tendré que volverlo a intentar”.

 

Esta es la razón principal que tiene que guiarte cuando elijas tu cámara.

 

Cuánto tardarás en familiarizarte con ella.

 

Dedica el tiempo que sea necesario a memorizar las cosas importantes, cómo cambiar la apertura, la velocidad, el ISO y cualquier otro parámetro que uses con frecuencia. En serio, aprendetelo de memoria.

 

Porque en cuanto puedas hacer esos cambios sin pensar, en la fracción de segundo que dura un momento o cambia la luz, podrás prestar atención a lo que verdaderamente importa: la escena, no los ajustes.

 

Serás capaz de hacer fotos sin casi ser consciente de lo que hacen tus manos. Sólo así podrás centrarte en el momento. Y fotografiarlo con éxito, claro.

 

Podrás poner todo tu empeño y concentración en lo que realmente importa: la creatividad. Es decir, en tu composición, la elección del momento y del punto de vista.

 

Elige la cámara que te permita hacer eso, sin importar la marca y el modelo.

 

Para la mayoría de fotógrafos, sobre todo si estás empezando, cualquier cámara hoy en día es capaz de ofrecerte unas grandes prestaciones.

 

La pregunta es ¿cuán fácil te resulta decirle a la cámara lo que tiene que hacer para conseguir lo que quieres? ¿Cuántos esfuerzos y “prueba y error” tienes que poner de tu parte? Porque las fotos no las consigue la cámara, las consigue el fotógrafo.

 

Tú.

 

Tú eres lo que importa

 

Hace poco leí esta frase en una red social de cuyo nombre prefiero no acordarme.

 

Estamos convencidos de que nuestras cámaras son esenciales en el proceso fotográfico.

 

Y no pude evitar quedarme reflexionando un buen rato al respecto. Al final llegué a una serie conclusiones.

 

Tu cámara importa. Es verdad.

 

Todos hacemos fotos por mil y un motivos. Algunos porque les gusta perfeccionar determinada técnica o jugar con la tecnología. ¿Tú también eres de los que se deja llevar por la técnica y la tecnología?

 

Verás, cuando alguien vea tu trabajo, tanto si entiende mucho de Fotografía de Viajes como si no, no se va a quedar embobado por tu dominio de las rueditas y botones de tu cámara. A nadie se le va a ocurrir pensar “¡Madre mía, menudo pedazo de fotógrafo! ¡Qué dominio del ISO!”.

 

Nadie se va a identificar con esa sensación.

 

Otros, entre los que me incluyo, usamos nuestra cámara para crear algo que se podría llamar burdamente “arte”. Quizá ni siquiera seamos capaces de definirlo como tal pero tenemos una pequeña esperanza de que alguien sí lo haga. No lo hacemos por ser pretenciosos o porque el “arte” esté por encima de la “creatividad”.

 

Lo hacemos porque tenemos hambre de más.

 

Y aquello con lo que nos vamos a identificar y que saciará nuestro apetito incesante es la expresión creativa. Historia. Luz. Color. Contraste y yuxtaposición. Equilibrio y tensión.

 

Tu cámara no es responsable de ninguna de esas decisiones.

 

Así es que cuando leí que estamos convencidos de que nuestras cámaras son esenciales para crear una buena imagen comprendí el mensaje: no nos damos la importancia suficiente.

 

No valoramos el papel que tiene el fotógrafo en el proceso creativo. No has asumido que tú eres lo que importa.

 

Es muy fácil decir que tu Sony a9 es mejor que mi Sony a6000. Pero hasta que no me razones qué significa “mejor”, tu afirmación no tiene sentido, porque conozco a fotógrafos que han hecho fotos alucinantes con ambas cámaras, y ambas también han capturado fotos que no valen un duro.

 

No es la cámara. Es el fotógrafo.

 

Te pongo otro ejemplo, esta vez con una cámara de hace 50 años y una cámara recién lanzada al mercado. Son completamente distintas ¿no es así? Y, por supuesto, esa flamante cámara que acaba de salir es infinitamente mejor que una de hace 50 años.

 

Ya.

 

¿Y si te digo que la nitidez no lo es todo? ¿Ni tampoco la velocidad o el enfoque? No puede serlo porque hay fotos icónicas de la historia de la Fotografía de Viajes que se hicieron enfocando manualmente y sin histograma.

 

Y no hubieran sido mejores si el fotógrafo hubiera tenido una cámara “mejor”.

 

¿Qué hay más allá de la cámara?

 

Ahora, imagina que doy mi brazo a torcer y te digo “Venga, vale, lo que tú digas. Tu cámara es mejor que la mía”.

 

Lo primero que tendría que venirte a la cabeza es “Bueno ¿y qué?”.

 

Deberías interiorizar esa indiferencia por dos motivos.

 

La primera es que las fotos que más transmiten se consiguen independientemente de la cámara. Y los que las consiguen son personas creativas y expresivas que son capaces de reconocer un momento especial. Son fotógrafos que está preparados para lo que surja, que saben de composición y que escuchan a su voz interior incluso si ello implica romper las reglas y mostrar el mundo de una forma distinta.

 

Si te convences de ello, pasarás más tiempo perfeccionando esas cosas y dominando tu Fotografía de Viajes con cualquier cámara que tengas en la mano.

 

La segunda es la siguiente. Si la razón por la que tantos fotógrafos confían ciegamente en “mejores” cámaras para hacer “mejores” fotos es porque no hacerlo implica aceptar la responsabilidad que supone crear arte con lo poco (o mucho) que sepas. Y esa responsabilidad supone un largo (pero gratificante y emocionante) camino hacia la maestría.

 

Al mismo tiempo, también supone ningunear la cámara que tengas porque no importa cuál sea. Nunca será capaz de expresar tu visión (del mundo, de lo que ocurre a tu alrededor, del momento que acabas de vivir).

 

Esa tarea no le corresponde a tu cámara. Es algo que sólo conseguirás con creatividad, curiosidad y, el “más difícil todavía”, con un interior que tenga algo que decir y una forma única de ver.

 

Y ese camino hacia la maestría es duro. Feliz. Bonito. Gratificante.

 

Pero duro. El arte nunca es fácil. Las historias persuasivas, auténticas y sensibles nunca son fáciles.

 

 

No he dicho que la cámara no importe.

 

Lo que llevo todo el artículo tratando de decir es que tú importas más.

 

Y ninguna cámara, por muy cara que sea, compensará tu falta de creatividad y de empatía a la hora de expresarte.

 

Cómprate una cámara con más prestaciones todas las veces que quieras. Cómprate la cámara que mejor se adapte a tus necesidades, y si te lleva un tiempo descubrirlas o si tus necesidades cambian, cambiar tu cámara conforme a ellas. Cambia siempre y cuando te beneficie.

 

Pero no olvides que la tarea ardua, la creatividad, es y será siempre tu responsabilidad.

 

Por muy buena que sea, la lista de cosas que una cámara no puede hacer es infinita. Y si me permites la licencia, una cámara no es más que un trozo de plástico y metal con unos cuantos componentes electrónicos. Pero sin tu ojo y tu alma, es un objeto totalmente inútil.

 

¿Quieres hacer fotos con más píxeles, más nítidas y con menos ruido? Cómprate una flamante cámara más reciente y con el último sensor. Debería saciarte durante 6 meses hasta que aparezca algo mejor.

 

Mientras tanto, cuenta a cuántas personas le llegan tus imágenes porque son tienen más píxeles, son más nítidas y no tienen grano.

 

¿Quieres hacer fotos más persuasivas que cautiven a los demás? ¿Buscas que tu imágenes expresen algo auténtico y personal sobre este mundo y los momentos y la belleza de que se compone?

 

Para eso vas a necesitar mucho más que una cámara.

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Sandra Vallaure

Sandra Vallaure

Apasionada de la fotografía y de los viajes. Autora del blog Sifakka y productora del podcast Destino Sifakka. Ha viajado a más de 35 países y ha vivido en Marruecos, México, Francia, Australia y Nueva Zelanda (además de España). No se cansa de hacer la maleta, en busca de experiencias que le permitan crecer como persona y como fotógrafa. Viaja para vivir y fotografía para no olvidar.

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